Si la manera de enseñar fuera la adecuada, la juventud viviría fascinada con aprender. No les gustaría salir de los colegios ni escuelas. Tendríamos profesionales exitosos, marcando pautas en el mundo.




Muchos viven en pro de la moda; de las tendencias que marcan el mercado para seguirlas y poder estar a la vanguardia. Pero si analizamos, en muchos de los casos, la moda es la repetición del pasado. Los estilos básicos vuelven a aparecer cíclicamente. Viendo esto, me dio una nueva esperanza. Donde la moda de antaño vuelva al presente y pueda ser tendencia en la actualidad.

No hablo de la ropa, ni la decoración. Hablo que existió tiempos, donde la tendencia era el respeto, donde la moda era cumplir la palabra; donde la rectitud y el honor eran tomados en cuenta. Donde existía el respeto, la honra, se valoraba el conocimiento, al anciano. Es allí donde cobra sentido el refrán de: “Los tiempos de antes eran ran mejor” y con eso no quiero decir que no existían problemas, engaños y antivalores en ciertos lugares y circunstancias.

Lo que veo con tristeza es que estamos en la moda de hacer la trampa, saltarnos la norma, mirar el engaño, hacer el robo, ya ni con documentos queremos cumplir lo que prometemos. Muchos en su mente está el eslogan: “Alcanzaré mis metas por encima de otros y por el medio que sea”.

Esto nos destruye como personas y como sociedad. Estamos conectados, y lo que hagamos negativo hacia otros, tarde o temprano va a llegar a nuestras vidas. Nos quejamos y somos buenos para hablar y publicar en redes sociales, pero a la hora de marcar la diferencia no levantamos la mano; no nos ponemos al frente.

Hagamos que la moda antigua vuelva a la actualidad. Donde cada uno camine con respeto, cumpla su palabra, busque y exalte la honestidad, donde la rectitud esté en nuestra vida. No es fácil, requiere esfuerzo, pero toda buena acción dará como resultado buenos frutos en tu vida y muy pronto, no solo en ti, sino en quienes te rodean. Si cada uno hiciera lo correcto viviríamos en un mundo perfecto.

Solo es iniciar con una pequeña acción cada día y pronto verás cómo las cosas empiezan a cambiar. Hagamos que los principios y valores estén de moda.

Hay personas que ven al campo y al campesino por menos. Miran solo sus manos con tierra y su piel manchada por el sol. Pero por el contrario si no fuera por el campo simplemente las ciudades morirían. Un campesino puede vivir sin el trabajo de un gerente; pero un gerente no puede vivir sin el trabajo de campesino.

Muchos migran del campo a la ciudad. Por distintas circunstancias Jóvenes alentados por sus familias van en búsqueda de una mejor vida, dejando la tranquilidad, el aire puro, los alimentos sanos, los principios y moral; por una esclavitud de concreto y asfalto.

Pero, y si todos se van del campo.  ¿Como vamos a alimentarnos ? La gran mayoría busca la gran profesión que los pueda catapultar a todos los sueños y ambiciones. Pero al final de cuentas el dinero no se come. De qué sirve si no hay alimentos para comprar. Si no puedes ver a la familia. Si solo estás a merced de contaminantes y polución. Donde los hijos están expuestos a una sociedad que cada dia pierde mas los valores.

El campesino es valioso. Es campo es quien te alimenta. Es el que te da vida. Sin campo y sin campesinos simplemente moriríamos de hambre así tengamos los millones en el banco. El dinero sólo tiene valor cuando puedes adquirir con él.

Jóvenes del campo no vean por menos seguir el legado de sus padres por el contrario prepárense, estudien y capacitense para realizar una mejor labor.Hay estudios y profesiones que ayudan a impulsar tan importante labor. Ustedes son valiosos son la vida de las ciudades. Los necesitamos para vivir.

Un día un Rey encomendó a uno de sus embajadores ir a una tierra lejana donde muchos pobladores estaban pasando necesidades. Le entregó instrucciones para él y para los aldeanos junto con riquezas para que la situación negativa que estaban pasando cambie.

Contrario a esto el Embajador escondió las promesas del Rey y sus buenas intenciones. Guardo las riquezas, engaño a los pobladores y abusó de su posición. Ante esto, los aldeanos empezaron a maldecir al Rey, a reclamar justicia. Cada uno pensaba que todo el mal que venía sobre ellos era culpa del Rey y que su corazón era malvado y solo esperaba su destrucción.

Pasó el tiempo y los rumores sobre su reinado de maldad llegaron a oídos del Rey. Así que enfurecido envió a uno de sus siervos fieles para confirmar lo escuchado. Al llegar el siervo  se dió cuenta de la situación de los aldeanos y cómo el embajador los había engañado. El siervo con dificultad hizo ver al pueblo que todo lo que sucedía no era orden del Rey, por el contrario les mostró y entregó las riquezas que habían sido destinadas para el pueblo. Mientras que el malvado embajador fue juzgado y condenado por sus acciones.

No podemos condenar a Dios por las acciones malas que hacen hombres en las que usan a Dios como escudo y justificación cuando en ningún momento esa fué la intención de Dios. El Dios de la biblia es un Dios bueno, amoroso, misericordioso, que busca el bien para tu vida y no el mal. Antes de condenarlo juzgarlo y pensar mal por culpa de hombres, conoce su realidad y verdadero corazón por medio de sus promesas que puedes encontrar en su palabra (La Biblia.) Solo así no serás más engañado sino que conocerás la verdad y entonces alcanzarás libertad.



Con tristeza veo que el fútbol se contaminó y no solo es por los casos de corrupción de la FIFA. En ésta copa américa 2015  veo cómo el fútbol masculino perdió su esencia. Ya no se trata del equipo que mejor juegue, del juego bonito, del juego limpio. Ahora está lleno de actuaciones, de golpes e insultos. Cada acción tomada por el árbitro es cuestionada y protestada así se sepa que está en lo correcto; solo por el simple hecho de tratar de ganar ventaja.  Ya no se busca ganar con habilidades, se busca ganar con la actuación y exageración. Cada toque es una caída y cada caída pareciera ser una fractura triple. Con esto no digo que no existan faltas fuertes, sino que el ganar debiera ser por jugar bien y no por engañar bien. Es más en muchos casos no importa el mal actuar de la persona, desde que juegue bien. La sociedad se queja cuando es abusada pero quiere indulgencia cuando le conviene. 

Antes que los gomosos y apasionados por el fútbol me critiquen quiero poner un paralelo con el fútbol femenino.  Que bonito es, y no por las chicas precisamente, sino porque no está esa violencia, esa búsqueda del engaño, actuaciones exageradas para agravar cualquier falta. Existe aún respeto por el rival, el jugar bien, el jugar bonito. Ellas si son guerreras, que pelean por el balón, que no se caen por cualquier toque. así hayan recibido un golpe fuerte se levantan y siguen luchando por el gol. Ellas ponen a rodar el balón y no la actuación. Ese fútbol si es fútbol.

El fútbol honroso es el que se gana por jugar bien, no por actuar, golpear y timar. Volvamos a su esencia. Perdimos el camino pero se puede volver. Ganemos bien, con verdad, jugando bonito, con sinceridad. 


Dos hombres se presentaron ante el Rey, habían caído en una mala situación y necesitaban que el Rey los auxiliara.  Como el rey era un hombre justo. Los evaluó y encontró que ambos eran llenos de conocimiento, dignos de llegar a ser consejeros en palacio. Pero en su sabiduría, el Rey les encomendó una tarea: Muy bien, encuentro que ambos son dignos de encargarse de la limpieza del corral de mis cerdos. 

Sorprendidos salieron de la presencia del Rey. Uno de ellos empezó a maldecir y decía: ¿cómo teniendo tanto conocimiento este Rey viene a decir que soy digno para atender los cerdos? ¿Dónde está su renombrada sabiduría y justicia? ¡es un fanfarrón! El otro hombre simplemente caminó y se dirigió al corral de los cerdos. Ambos iniciaron la labor, con jornadas extenuantes, suciedad y mal olor. El hombre que renegó contra el Rey solo ocupaba el tiempo maldiciendo la forma en que eran subvaloradas sus cualidades, tomaba por menos tanto el trabajo como el sueldo ganado. El otro simplemente callaba y hacía cada día su trabajo con excelencia. 

Tiempo pasó y el Rey los mandó llamar. Ambos son grandes hombres llenos de conocimiento pero el saber no basta si la humildad no está presente en el corazón --Dijo el Rey. Así que tu que viviste renegando contra mi, que no hiciste tu trabajo abandona mi palacio y mi Reino. En cambio tu que por el contrario hiciste el trabajo con excelencia y con agrado a pesar de las pesadas condiciones que les puse; serás desde ahora mi consejero y después de mi serás quien tenga mayor autoridad. 

Muchos aspiramos a grandes cosas y eso no está mal. Lo malo es cuando despreciamos lo que tenemos y no somos fieles con ello, porque no es lo idealizado que está en nuestra mente. Sea pequeño o sea grande, mantengamos una correcta actitud porque cuando somos fieles en lo poco, construiremos la confianza para que luego se nos entreguen cosas mayores.