Las nuevas generaciones que se están levantando, son generaciones que quieren los privilegios de una relación de pareja pero sin compromisos; sin nada que los ate. En teoría pareciera algo muy beneficioso, disfrutar de todo sin “pago” por ello, sin compromiso. Pero como buenos latinos que solo vivimos el momento, dejando de lado el futuro, perdemos de vista que este estilo de vida tiene sus inconvenientes en los años venideros. 

Somos sociedad. Fuimos diseñados para no estar solos. Por lo tanto necesitamos de alguien a nuestro lado, de una persona que esté allí para levantarnos en nuestros momentos difíciles; alegrarnos cuando estemos tristes; que aguanten nuestros malgenios y defectos. Que al final del día te abrace te soporte y te infunda nuevos ánimos para seguir. Eso es alguien comprometido con nosotros en las buenas y las malas. 

Pero si nosotros mismos no nos comprometemos con alguien, que esté igual dispuesto, a comprometerse con nosotros, ninguna de estas cosas las podremos ver. Siempre, siempre en cualquier momento necesitamos a ese alguien incondicional. Pero si vives sin compromisos, tampoco se comprometerán contigo en los momentos duros. Puede que disfrutes de ciertos privilegios de una relación pero realmente no disfrutarás lo verdaderamente valioso y profundo que es el tener a alguien en tu vida. 

No vivas el engaño de estar acompañado pero en realidad estar solo. Comprométete, vive una relación con significado. Encuentra a esa persona con la que desearías pasar el resto de la vida a su lado sin importar lo que pase y que está desee hacer lo mismo por ti. 

Como primera medida para tener a alguien completamente incondicional es comprometerte con Dios. Conocerlo verdaderamente y Él te extenderá su mano en todo momento y circunstancia. Segundo; cásate; el matrimonio es eso. El matrimonio en esencia es el comprometerte a estar en todo momento, en especial en los malos, con tu esposo o esposa, sabiendo que también vas a recibir el mismo compromiso. 

No hay nada mejor que tener a alguien a tu lado. En primera instancia Dios, pero luego de Él, a tu esposo o esposa y saber que pase lo que pase tienes a alguien que te de la mano, un abrazo, un hombro y luchar ante la vida juntos. 

Una relación sin compromiso no es relación. Es un cascarón vacío. No te va a alimentar para nada. 


Muchos solo anhelamos que sea viernes para salir de nuestro trabajo y no quisiéramos que nunca llegue el lunes. Vivimos así semana a semana. ¿Podrían cambiar las cosas?.¿Algún día sera distinto? 

Claro que si. De ello depende dos factores la actitud y la pasión. 

La pasión es la gasolina, el impulso para tu vida. Sin pasión no hay movimiento. Es la que a pesar de dificultades y problemas te hace seguir, persistir hasta el final ¿Cómo obtener pasión? Fácil. Haciendo lo que te gusta; lo que disfrutas. Imagina lo que quisieras hacer el resto de tu vida y no cuenta hacer pereza. Encuentra algo que quieras lograr y alcanzar y mira cómo por medio de tu trabajo vas a ver materializado aquel sueño. 

Si estás sin pasión: Es muy posible que te encuentres trabajando en algo para lo que no fuiste diseñado. Si es así busca alinear tus gustos, dones y talentos con tu trabajo. Dependiendo que tan distintos sean puede dificultarse un poco pero no es imposible. 

Revisa tu actitud. Es una disposición mental positiva o negativa hacia algo o alguien.  Con una mala actitud todo será malo, con una buena actitud todo sera bueno. ¿ cómo ajustar la actitud? Fácil. Mira siempre lo positivo de las cosas. Analiza los beneficios que te brinda lo que haces en la actualidad. A quienes beneficias o ayudas con tu labor. Cuando vemos que nuestro trabajo hace parte de una obra grande con beneficios no solo para ti sino para otros; vas a vivir con mayor satisfacción y tu actitud va a ser positiva. 

Por último y lo más importante: llénate de visión. Ya sea la de tu empresa, jefe o la tuya propia. Una visión te impulsará y llenará de la pasión que necesitas para disfrutar tu trabajo. Ayudándote a mantener una actitud correcta frente a todas las situaciones y lo que haces. Con ese impulso gozarás tu trabajo y no solo tratarás de sobrevivir día a día. 



Desde pequeños escuchamos que no hay que dejarse Humillar, que no hay que humillar a la gente. Viene a nuestra mente la imagen sobre una persona tratando mal a otra, abusando y vulnerando sus derechos. 

Hemos vivido en un engaño,Humillar, no es lo que todos creemos, no es lo que el adagio popular dice. Humillar en vez de ser un acto malo es algo que necesitamos vivir y practicar con nosotros mismos.  ¿Suena loco? si tomamos lo que vemos según lo que nos ha dicho el contexto cultural, sí, pero la verdad es otra . 

El diccionario dice que Humillar es:
1. tr. Inclinar o doblar una parte del cuerpo, como la cabeza o la rodilla, especialmente en señal de sumisión y acatamiento.
2. tr. Abatir el orgullo y altivez de alguien.
3. tr. Herir el amor propio o la dignidad de alguien.
5. prnl. Hacer actos de humildad.
7. prnl. desus. Arrodillarse o hacer adoración.

Como podemos ver es algo completamente distinto a lo que imaginamos. El humillar ayuda a quitar la altivez y el ser orgullosos cuando nos creemos más que los demás. Nos ayuda a recordar como vimos en el anterior post que somos iguales, con dones distintos pero con defectos también. Que venimos de la tierra y a la tierra volvemos. 

Nos ayuda a la obediencia. Cuando no queremos acatar. Cuando somos desobedientes. En especial cuando somos niños y adolescentes.

Nos humillamos cuando dejamos nuestra propia comodidad y egocentrismo y extendemos nuestra mano para ayudar a otros.

Cuando nos humillamos nos hacemos mas humildes, mas agradecidos, dejamos de lados egos que nos limitan y podemos sacar todo nuestro potencial beneficiando a quienes nos rodean. Ayudándolos a crecer porque no tenemos egoísmos y orgullos que busquen apocar a las personas para nosotros ser exaltados. 

Reconocemos y agradecemos a Dios porque entendemos que por Él es que somos y tenemos lo que tenemos. 

Como podemos ver necesitamos un mundo humillado. Necesitamos ser humillados.




Muchos confundimos ser humilde con ser pobre. Cuando su significado es distinto.


Humilde.

Del lat. humĭlis, con infl. de humildad.
1. adj. Que tiene humildad. Apl. a pers., u. t. c. s.
2. adj. Que vive modestamente. Apl. a pers., u. t. c. s.
3. adj. Dicho de una cosa: baja (‖ de poca altura).
4. adj. Carente de nobleza.

Dos de sus significados me llaman su atención. Tiene humildad y vive modestamente. Es decir que humilde habla de poseer una cualidad de humildad y un estilo de vida moderado. Veamos cada significado.

Modestia
Del lat. modestia.
1. f. Virtud que modera, templa y regla las acciones externas, conteniendo al hombre en los límites de su estado, según lo conveniente a él.
2. f. Cualidad de humilde, falta de engreimiento o de vanidad.
3. f. Pobreza, escasez de medios, recursos, bienes, etc.


Humildad
Del lat. humilĭtas, -ātis.
1. f. Virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y en obrar de acuerdo con este conocimiento.
2. f. Bajeza de nacimiento o de otra cualquier especie.
3. f. Sumisión, rendimiento.

Como podemos ver, humilde es alguien que se reconoce y es consiente que también tiene limitaciones y debilidades. Por lo tanto no es altivo, no se cree mas que los demás. Por el contrario tiene templanza y dominio propio en pro de actuar correctamente. Humildad viene de humilitas y este de humus que es tierra. Lo que me dice que es alguien que entiende que todos incluso él viene de la tierra y volverá a la tierra siendo consciente que no es menos ni más que otro.

Si comparamos esto con muchos. Pobres y ricos pueden o no ser humildes. Hay pobres arrogantes, altivos orgullosos y con cero dominio propio. Ser humilde no es ser pobre. Es una cualidad y estilo de vida de todos debemos profesar.

Sueña, sueña; que nadie arrebate tu sueño. Porque el mundo ha sido construido sueño tras sueño. Quienes soñaron con volar lo vieron lograr. Quienes soñaron comunicarse ahora tienen los celulares.

Todo. Lo que veas creado ha partido de alguien que lo ha soñado. El carro, el celular, el baño. Cualquier cosa hasta lo que estás leyendo alguien la soñó. La dibujó en su mente y lucho por hacerla realidad.

Los que quieren apagar sus sueños es porque ellos dejaron de intentarlo. Apagaron su ímpetu y desertaron. Dejaron en el anaquel de su mente aquel sueño que los llenaría de pasión.

Aquí está el secreto: En pasar la barrera de la frustración. Vas a fallar, te vas a equivocar, vas a sentir que no avanzas, que no tiene sentido. Mil fallos puedes tener pero de todas ellas has aprendido y vas a estar más cerca de ver tu sueño realidad.

Cuando sueñas es lo mejor. Llena el tanque de la pasión, cada día te levantas con el anhelo de verlo realidad. Podrá ser tu jornada pesada, pero tu corazón descansará en que avanzas a tu meta.

No te dejes llevar por la mentira que los sueños no se alcanzan que es para unos pocos. Que es mejor tener algo estable y vivir miserable tu vida, con tal de tener un plato, una casa, un carro.



Sigue el ejemplo de grandes soñadores como walt disney, que volvió su mundo magico real. Los hermanos wright y el avión. Steve jobs y la tecnología. Todos soñaron algo y ese sueño los llevó a la grandeza. No por quienes eran o tenían. No eran nadie; ni tenían nada. Pero cuando tienes un sueño tienes todo lo suficiente para avanzar. No te limites tampoco tú por el dinero, el conocimiento, la posición. Solo necesitas un sueño, mucha pasión, evadir la frustración y sobretodo la mano y guía de Dios.

Quiero ver tus sueños hechos realidad.




Hace poco vi una foto de una fábrica de china con una frase que decía algo así: “No fuiste creado para gastar tu vida trabajando”. Es una completa verdad. muchos de nosotros solo hemos vivido tras un escritorio, un computador, una máquina. Nos han vendido la mentira que para ser alguien, para lograr algo, simplemente tienes que invertir toda tu vida en el  trabajo, sacrificando, los hijos, la salud, el descanso… 


Hablando sobre esto, escuche que en una ocasión: un señor que hizo una gran fortuna, al ver que no podía contener toda su riqueza derrumbó sus bóvedas y mandó a construir bóvedas más grandes. Al estar terminadas dijo. Ahora si podre disfrutar de todo lo que tengo, no terminó de decir esto, cuando el ángel de la muerte y le dice: “Tonto, en vano lo has hecho, ¿no sabes que esta noche vengo por ti?”

Tu vida no fué hecha para simplemente gastarla  en trabajar para tener dinero y luego gastar el dinero en cosas para volver a estar sin él y que el ciclo se repita. Aclaro con esto que no digo que trabajar es malo, todo lo contrario, cuando lo haces con los principios correctos traerá grandes beneficios a tu vida. 


Esto me recuerda: que había una vez un gran empresario que estando en sus vacaciones vio a un señor que llegaba de pescar en la mañana y se acostó en su hamaca a disfrutar el paisaje mientras descansaba.  El empresario indignado le dijo: “¿Por qué no sigue trabajando? el hombre le respondió  con otra pregunta ¿ para qué? El empresario con aire de conocedor le empieza a explicar. Bueno pues si trabajara más, podría ganar más dinero, con eso podría comprar otro bote y contratar a alguien, luego de un tiempo e invertir en más botes, podrá construir una gran empresa multinacional de pescado. El Pescador le preguntó ¿ para qué ? el empresario ya molesto le dice:  “ ¡porque cuando ya sea rico y multimillonario entonces podrá dedicarse el resto de la vida a disfrutar en una playa tropical paradisíaca!. El pescador se ríe y le dice ¿y qué cree que ya estoy haciendo?

Volvamos a lo realmente esencial. Imaginemos que pasamos a vivir en una isla deshabitada. Perdería sentido estar afanados por el carro, la deuda, si tengo el último celular, una casa más grande, muebles más lujosos. Muchas de las cosas para las que trabajamos en realidad no son relevantes, por eso: ¿ con qué motivación haces lo que haces? ¿en qué estás invirtiendo día a día tu vida?. 


El trabajo es apenas 1 de 7 de las áreas de nuestras vidas  que debemos cuidar, nos dejes cuando tengas 90 años o una enfermedad que te lleve a la cama; para despertar y darte cuenta que no has vivido, únicamente trabajando. 


Muchos desean ser los jefes de sus jefes, porque entonces allí si sabrían cómo es dirigir y mandar bien. Seríamos los duros, la empresa alcanzaría el mayor éxito y mirariamos al que fue nuestro jefe con esa risita de ¡Aja! ¡te supere! Así que escucha esta historia de cómo les fue a unos empleados como jefes. ¿Cual serías tu?

Un prestigioso empresario decidió tomarse un año sabático; así que contactó a tres de sus empleados más confiables para encargarles todos sus bienes y corporaciones. Las repartió conforme conocía las capacidades de cada uno.

Los dos primeros empleados aprovecharon la oportunidad y fueron rápido a negociar, trabajar e incrementaron al doble la fortuna que les había dado el jefe para administrar. Pero el tercero por el contrario, cerró las propiedades, congeló las empresas y almacenó el dinero en cajas fuertes cuidando que todo quedara tal cual el jefe se lo había entregado, por temor a realizar un mal movimiento, que hiciera perder toda la fortuna y tuviera que responder por todo. 

Pasó el tiempo de descanso del jefe, así que volvió para ver qué había pasado con todos sus negocios, e hizo una junta con sus tres empleados. El primero realizó la presentación de cómo crecieron los negocios el doble y mejoraron las propiedades que le habían sido entregados. Así que el jefe al ver la buena labor lo felicito en gran manera y dió un cargo aún más alto del que tenía. Con el segundo sucedió lo mismo y el jefe le dio más bienes y un mejor cargo por su buena labor.  El tercero al pasar le mostró cómo todo estaba tal cual lo dejó, no gastó ni un céntimo de su dinero, las propiedades quedaron tal cual y todo como lo había dejado. Pensó bueno, hice bien porque no hice algo donde pudiera perder la fortuna mi jefe. Pero en vez de ser felicitado fue regañado y despedido, y los bienes que se le habían encargado paso a mano de los otros dos empleados. 

Dios nos entregó a todos distintos dones, recursos y bendiciones conforme nuestras capacidades. Nos pudo entregar un hogar, una empresa, una habilidad, unos hijos. Pero por temor a perderlos, a equivocarnos o a hacer algo mal, nos paraliza. Simplemente guardamos nuestros dones y talentos, o no corregimos y exigimos a nuestros Hijos; o No exhortamos, guiamos y cuidamos nuestra pareja; o no nos atrevemos a dar a conocer nuestro sueño, u habilidad escondida. 

Cuando nos invade el temor a fallar, a perder, es cuando realmente fallaremos y perderemos.  Muchos han perdido el amor de su vida por temor al rechazo. Muchos, por miedo a burlas perdieron su sueño. Otros por miedo a fallar y equivocarse, dejaron su gusto por las ciencias, la música, el enseñar… Miles de dones, millones de sueños, millares de maravillas; composiciones, historias, aparatos, sistemas… yacen bajo una tumba, por miedo a fracasar. 

Da lo que tienes, ejercita tus dones, cultiva tiempo en tu familia, emprende, sueña, atrévete, solo así creceremos, solo así nuestra vida prosperará y dará fruto. Entre más practiquemos mejor será nuestra habilidad, entre mejor cuidemos, exhortemos y velemos por nuestro hogar, nuestra familia o hijos mejores serán, nuestras relaciones florecerán. Entre más brindes de ti, así falles, te equivoques o caigas, en cada levantada serás mejor, avanzarás más y tendrás mucho más de lo que tenías antes. Puede que no lo veas ahora pero en el tiempo indicado la recompensa te hallará.